El camino lo marcan las diferencias

 

Madrileño de nacimiento, se dejó caer en la capital en el 85, un 19 de octubre.

De naturaleza rebelde, creció al Sureste de Madrid y rápidamente fue apadrinado por la música. A temprana edad le regalaron una guitarra con el motivo de no dejar perdidas las tardes sin hacer nada después del colegio.

Lo que empezó siendo un “no más partidos de fútbol en la calle con los chicos del barrio”, en los que se jugaban, como bien sabemos todo crío, los honores, orgullos y prejuicios entre mayores y pequeños, pronto se quedaría en eco para más tarde, casi sin previo aviso, en silencio. Aquellas seis cuerdas se volvieron su ocio y oficio.

De inmediato le buscó compañía a su nueva afición, recuerda, tras un castigo inoportunamente oportuno en su etapa estudiantil. En un intento de escapar de la biblioteca se encerró con un libro de poesía de Antonio Machado, apenas sin querer saber de él, salió sabiendo que los versos era un lugar idóneo donde perderse o, tal vez, encontrarse.

Guitarra al hombro cayó en la hirviente poesía de Extremoduro y Marea lo que le desembocó en un sinfín de letras. Letras que encontraría en los rift de Leño y correría hacia los punteos de Burning. No hubo marcha atrás, Dylan llamó a la puerta de sus cascos y el abordaje de los Stones fue inevitable. Ya estaba ahí, el Rock n´Roll había llegado.

Ya terminado el instituto, decidió cursar estudios de mecánica, lo que le llevo a dedicarse profesionalmente en el oficio. Trabajando en bajos talleres de polígonos industriales, limpia sus manos en tardes de ensayos versionando con amigos a sus grupos favoritos, formando así sus primeras bandas. Los descansos inmediatamente serian islas clandestinas donde empezar a componer sus primeras canciones y lejos de saber bien qué hacer consigo mismo, irreverente con lo que le estaba rodeando, sólo sabe lo que quiere y lo que no quiere. Y lo que quiere es seguir otro camino.

Avanzando tres años en el tiempo, consigue abrir un Pub tributo al Rock. Los grupos invitados a su nuevo hogar son los primeros en ofrecerle canciones que compartir en un mutuo escenario… y no quiere más. Tropieza consigo mismo y cae de lleno en el asfalto llevándolo a curtirse quemando goma por los circuitos de locales más pequeños de la capital. Donde comienza, para sorpresa de sí mismo, a hacer ágilmente hueco entre la gente de los garitos sus primeros temas.

Camino arriba, camino abajo, tras cinco años en la barra de un pub, se cierra el último botón de la camisa y se aprieta el nudo de la corbata. La idea de imbuirse en el Rock & Roll se torna en ideal, no quedan más excusas y deja de disfrazarlo como ocio.

En marzo del 2013, tras coger carretera por los locales y salas más importantes de Madrid, logra dejar descansar su firma en el primer contrato discográfico de su vida.

La grabación y producción se reparte en Asturias y Madrid y Hay días, da nombre al título de su primer álbum. A espera del 1 de septiembre, cuando irrumpirá en el mercado en formato físico y digital.

Fonsi Rock reúne a la banda que dará pistoletazo de salida a una nueva partida por las carreteras del país, tripularán de nuevo furgonetas, las gafas de sol ondearán en sus camisetas como bandera y el desayuno será como siempre se esperaba, brindando con cerveza.

R. Martín

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