Letras

 

Madrileño de nacimiento, se dejó caer en la capital en el 85, un 19 de octubre.

De naturaleza rebelde, creció al Sureste de Madrid y rápidamente fue apadrinado por la música. A temprana edad le regalaron una guitarra con el motivo de no dejar perdidas las tardes sin hacer nada después del colegio.

Lo que empezó siendo un “no más partidos de fútbol en la calle con los chicos del barrio”, en los que se jugaban, como bien sabemos todo crío, los honores, orgullos y prejuicios entre mayores y pequeños, pronto se quedaría en eco para más tarde, casi sin previo aviso, en silencio. Aquellas seis cuerdas se volvieron su ocio y oficio.

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